Una española y un chileno se
encontraron
en Amsterdam. Juntos
decidieron cambiar
su modo de
vida y saltar a Chile. Rocío y
Marcelo recorrieron el país de
Sur a Norte
por carreteras
locales, mochileando por pueblos
perdidos…y así, en un autobús
lleno de autóctonos, llegaron a
una
pequeña aldea que ni
siquiera aparecía
en el mapa:
Huelmo.
Se quedaron allí, y a lo largo
de los
meses aprendieron a
pescar con su
vecino Sigi, la
señora Laura les enseñó
a hacer
pan, aprendieron los
nombres
de
los pájaros y árboles nativos y
sobre
todo, observaron
cómo la
gente vivía del campo, el ganado
y el mar.
Allí Rocío y Marcelo vivieron de
manera sencilla, trabajando
con
la naturaleza,
no en su contra,
experimentando técnicas
de
Permacultura y bio-construcción
y tratando de reducir
su impacto medioambiental.
Y continuando en búsqueda de un
lugar,
recorrieron la Patagonia
y a orillas del
lago
General
Carrera, en Puerto Guadal,
encontraron un
rincón
donde aprender
de las
tradiciones locales, seguir
creando nuevos proyectos
y
conocer
gente de diversas
culturas.
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