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Historia
Esta
es la historia de un chileno que vivía en Holanda,
una española con
ganas de conocer mundo
y un mitilicultor en Huelmo.
En una
de esas vueltas que da la vida,
Marcelo y Rocío se
conocieron en Amsterdam.
Tres años más tarde se decidieron
a dar el
gran salto a Chile en busca
de nuevos proyectos y horizontes.
Patiperreando por el Sur, en un autobús lleno de
lugareños llegaron a una aldea casi perdida que
ni
siquiera aparecía en el mapa: Huelmo.
Y el destino puso en su camino a Jorge Matamala quien,
en
aquella soleada tarde de febrero les ofrecía llevarlos
en auto de vuelta
a Puerto Montt. Este casual encuentro
los convertiría en los primeros pasajeros que dormirían
en
sus cabañas recién construidas.
Así en el transcurso de los días, impresionados
con la belleza del lugar, la calma reinante y la calidez
de sus habitantes, fue surgiendo la idea de
mostrar a otros
viajeros los encantos de una zona poco
explotada turisticamente
(por suerte),
que enamoró a Marcelo y Rocío
desde el primer
momento que allí llegaron. |